ROMPIENDO BARRERAS: PROMOVIENDO UNA SEXUALIDAD SALUDABLE EN LAS PERSONAS MAYORES
La salud sexual es un componente esencial para una vejez activa, digna y plena, ya que contribuye directamente al bienestar físico, emocional y relacional de las personas mayores. Mantener una vivencia saludable y responsable de la sexualidad favorece la autoestima, refuerza la identidad personal, reduce el estrés y fortalece los vínculos afectivos y de pareja. Además, una sexualidad acompañada desde la información y el autocuidado permite prevenir problemas de salud, detectar cambios asociados al envejecimiento y promover decisiones conscientes que respeten el propio cuerpo y los límites personales.
Asimismo, reconocer y cuidar la salud sexual en la vejez es un acto de dignidad y de ejercicio de derechos humanos, que combate el edadismo y los prejuicios que suelen invisibilizar esta dimensión de la vida. Una vejez sexualmente saludable promueve la autonomía, el placer responsable y la comunicación abierta, incluso en contextos de enfermedad o dependencia. Al integrarse dentro de un enfoque de envejecimiento activo, la salud sexual fortalece la calidad de vida, el bienestar emocional y la participación social, permitiendo a las personas mayores vivir esta etapa con plenitud, respeto y sentido.
En la Red Latinoamericana de Cuidadores tienes una comunidad lista para escucharte, asesorarte y caminar contigo.
Un abrazo cuidador
La información disponible en este sitio NO debe utilizarse como sustituto de atención médica o de la asesoría de un profesional médico. Consulta con un profesional de la salud si tienes preguntas sobre su salud de la persona que cuidas.







La sexualidad en las personas mayores ha estado sujeta a gran cantidad de creencias erróneas y gran parte de los problemas inherentes a ello, tienen su origen en la falta de información y de instrucción respecto al tema
ResponderEliminarUn consejo clave es abordar el tema con respeto, naturalidad y sin prejuicios, creando un espacio de confianza donde la persona mayor se sienta escuchada y valorada. Es importante usar un lenguaje claro y adecuado, evitar infantilizar o asumir creencias, y permitir que sea la propia persona quien marque el ritmo de la conversación. Escuchar activamente, validar sus emociones y reconocer su derecho a vivir la sexualidad de forma responsable y digna facilita un diálogo abierto y respetuoso.
ResponderEliminarAdemás, conviene contextualizar el tema desde la salud y el bienestar integral, no solo desde la conducta sexual. Presentarlo como parte del autocuidado, la calidad de vida y los derechos en la vejez ayuda a reducir resistencias y vergüenzas. Ofrecer información basada en evidencia, responder dudas con serenidad y, si es necesario, derivar a un profesional especializado refuerza un acompañamiento ético, humano y centrado en la persona.