Una mirada desde la RLC & CLAPS
El sueño cumple una función esencial en la salud física, emocional y cognitiva de las personas mayores. Sin embargo, en quienes viven con demencias o trastornos neurocognitivos, las alteraciones del sueño pueden convertirse en un desafío importante tanto para la persona afectada como para sus cuidadores. Entre estas manifestaciones, el sonambulismo y otras conductas nocturnas desorganizadas generan preocupación por los riesgos asociados y el impacto en la calidad de vida.
Aunque el sonambulismo clásico es más frecuente en la infancia, en las personas mayores pueden presentarse episodios de deambulación nocturna, confusión al despertar o conductas automáticas relacionadas con trastornos neurocognitivos como la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Estos episodios no siempre corresponden a un sonambulismo tradicional, sino que pueden estar vinculados a cambios cerebrales que alteran los ciclos normales del sueño, la orientación y la percepción del entorno.
Diversos factores pueden favorecer estas alteraciones nocturnas, entre ellos los cambios neurodegenerativos, el dolor, la ansiedad, algunos medicamentos, infecciones, la alteración del ritmo circadiano y ambientes poco adecuados para el descanso. En muchos casos, la persona puede levantarse desorientada, caminar por la casa, buscar objetos o intentar salir del domicilio, aumentando el riesgo de caídas, lesiones o situaciones de vulnerabilidad.
Desde la visión de la RLC & CLAPS, es fundamental comprender estas conductas desde una perspectiva humanizada y libre de juicios. La persona no actúa por voluntad de generar conflicto o resistencia, sino como expresión de cambios neurológicos que requieren acompañamiento comprensivo y estrategias de cuidado seguras. Por ello, el rol del cuidador se vuelve esencial para prevenir riesgos sin recurrir a confrontaciones o medidas que puedan aumentar el miedo o la agitación.
Entre las recomendaciones generales se encuentran mantener rutinas estables de sueño, reducir estímulos excesivos durante la noche, garantizar iluminación adecuada para evitar accidentes, supervisar el entorno eliminando obstáculos y consultar al equipo de salud ante cambios bruscos en el comportamiento nocturno. También es importante registrar horarios y características de los episodios, ya que esta información puede orientar la valoración profesional y el manejo clínico.
La alteración del sueño en las demencias no debe ser minimizada ni considerada una consecuencia inevitable del envejecimiento. Su abordaje oportuno puede mejorar el descanso, disminuir la sobrecarga del cuidador y favorecer una convivencia más segura y tranquila. Desde la RLC & CLAPS, promovemos un cuidado integral donde el sueño, la salud emocional y la dignidad de las personas mayores ocupen un lugar prioritario, recordando que detrás de cada conducta existe una necesidad que merece ser comprendida y acompañada con respeto y sensibilidad profesional.
La formación de familiares y cuidadores en el manejo de los trastornos neurocognitivos es fundamental porque les permite comprender mejor la enfermedad, responder de manera adecuada a los cambios cognitivos y conductuales, y brindar un cuidado más seguro, humano y efectivo. Conocer la evolución del trastorno, las estrategias de comunicación y el manejo de situaciones como la desorientación, la agitación o las alteraciones del sueño ayuda a reducir el estrés, prevenir riesgos y mejorar la calidad de vida tanto de la persona afectada como de quien cuida. Desde la visión de la RLC & CLAPS, formarse no solo fortalece competencias, sino que también promueve un cuidado con mayor empatía, dignidad y confianza, transformando el acompañamiento en una experiencia más consciente y compasiva.
RLC & CLAPS Promoviendo el cuidado humanizado y la formación sociosanitaria en América Latina.
Un abrazo cuidador
Autor MSc. Juan Carlos Fernández Díaz. Director RLC & CLAPS
La información disponible en este sitio NO debe utilizarse como sustituto de atención de un profesional del sector sociosanitario o de la asesoría de un profesional de la salud. Consulta con un profesional de la salud si tienes preguntas sobre la salud de la persona que cuidas.
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La formación de familiares y cuidadores en el manejo de los trastornos neurocognitivos es fundamental porque les permite comprender mejor la enfermedad, responder de manera adecuada a los cambios cognitivos y conductuales, y brindar un cuidado más seguro, humano y efectivo. Conocer la evolución del trastorno, las estrategias de comunicación y el manejo de situaciones como la desorientación, la agitación o las alteraciones del sueño ayuda a reducir el estrés, prevenir riesgos y mejorar la calidad de vida tanto de la persona afectada como de quien cuida. Desde la visión de la RLC & CLAPS, formarse no solo fortalece competencias, sino que también promueve un cuidado con mayor empatía, dignidad y confianza, transformando el acompañamiento en una experiencia más consciente y compasiva.
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