Avances clave en terapias para el deterioro cognitivo en 2025
Fármacos
Anticuerpos monoclonales:
Lecanemab (Leqembi): Aprobado para el tratamiento de las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer. Actúa eliminando la proteína beta-amiloide del cerebro, lo que ralentiza el avance de la enfermedad.
Donanemab (Kisunla): Recientemente aprobado por la FDA en 2024 para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, actúa de manera similar a lecanemab, reduciendo el deterioro cognitivo y funcional en etapas tempranas.
Trontinemab: Se espera que inicie un programa de fase III, buscando una forma más eficaz de que los anticuerpos atraviesen la barrera hematoencefálica y lleguen al cerebro.
Enfoques integrales y de prevención
Medicina personalizada: Se busca adaptar los tratamientos a las características genéticas y nutricionales de cada persona, en lugar de utilizar un enfoque único para todos.
Estilo de vida: Se enfatiza la importancia de la prevención activa mediante:
Dieta y nutrición: Enfoques personalizados basados en perfiles genéticos y el papel del eje intestino-cerebro.
Actividad física y mental: El ejercicio regular y las actividades cognitivamente desafiantes, como juegos de memoria y lógica, han demostrado mejorar la salud cerebral.
Higiene del sueño y reducción del estrés: La meditación, el mindfulness y rutinas de sueño consistentes se consideran fundamentales para la neuroprotección.
En general, la terapia combinada de fármacos con tratamientos no farmacológicos (cambios en el estilo de vida y estimulación cognitiva) se presenta como la estrategia más prometedora para abordar el deterioro cognitivo.
un ejemplo práctico que combina las nuevas terapias es el suguiente:
El caso de Ana: un enfoque integral en 2025
Ana, de 65 años, comienza a notar que olvida con frecuencia dónde deja las llaves o los nombres de sus conocidos. Su familia, preocupada, la anima a hacerse una revisión médica.
En su consulta, el médico no solo realiza pruebas cognitivas, sino que también utiliza un nuevo análisis de sangre que detecta los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer. Los resultados confirman que Ana está en una etapa muy temprana de la enfermedad.
El doctor le explica que, gracias a los avances recientes, su tratamiento no se limitará solo a medicamentos. Se le propone un plan de medicina personalizada que incluye:
1. Terapia farmacológica
El médico le prescribe Donanemab (Kisunla), un anticuerpo monoclonal. Ana recibe infusiones periódicas que actúan directamente en su cerebro para reducir la acumulación de la proteína beta-amiloide, la causa principal de su deterioro. Esto ayuda a ralentizar el avance de la enfermedad, dándole más tiempo con una buena calidad de vida.
2. Intervenciones en el estilo de vida
A la par del tratamiento farmacológico, se le asigna un plan integral para mejorar su salud cerebral:
Dieta: Se le recomienda seguir la dieta MIND, que combina elementos de la dieta mediterránea y la dieta DASH. Este plan se enfoca en alimentos que protegen el cerebro, como vegetales de hoja verde, bayas y pescado.
Ejercicio físico: Se le anima a realizar caminatas de 30 minutos al día para mejorar el flujo sanguíneo cerebral. También se le recomienda yoga suave y ejercicios de equilibrio.
Estimulación cognitiva: A través de una aplicación digital personalizada, Ana realiza diariamente ejercicios de memoria y lógica, como rompecabezas y juegos de cartas, diseñados para mantener su mente activa.
Sueño y mindfulness: Para combatir el estrés, se le enseña a practicar la meditación y a seguir una rutina de sueño estricta.
En este ejemplo, la terapia en 2025 no es un solo medicamento milagroso, sino una combinación de tratamientos avanzados y cambios en el estilo de vida. Esto permite que Ana aborde la enfermedad de forma proactiva, ayudándola a vivir de manera más plena a pesar de su diagnóstico.







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