Darle un respiro a un cuidador familiar es fundamental para su bienestar. El domingo, al ser un día diferente a los demás, puede ser una gran oportunidad para que se desconecte un poco de su rutina.
Aquí tienes algunos consejos para que un cuidador se tome un descanso hoy:
Pide ayuda a otros familiares o amigos: Si hay más personas involucradas en el cuidado, un domingo es un buen día para organizar turnos. Pueden relevar al cuidador por unas horas para que pueda salir, dormir una siesta o simplemente tener tiempo a solas.
Aprovecha los servicios de relevo temporal: Algunas organizaciones o centros de día ofrecen servicios de cuidado temporal. Es una excelente opción para dejar al ser querido en un entorno seguro y profesional por unas horas, dándole al cuidador la tranquilidad de tomarse un descanso más largo.
Planifica con antelación: Para que el descanso sea efectivo, es importante coordinarlo. Unos días antes, el cuidador puede hablar con un familiar o un amigo para acordar un horario en el que pueda estar libre.
Aprovecha las pequeñas pausas: No todos los descansos tienen que ser de varias horas. Incluso tener 30 minutos para leer, escuchar música o meditar puede hacer una gran diferencia en el estado de ánimo y la energía.
Elimina la culpa: Es vital recordarle al cuidador que tomarse un tiempo para sí mismo no es egoísta, sino una necesidad. Cuidarse a uno mismo es el primer paso para poder cuidar bien a los demás.
Otro Consejo Importante
Un consejo clave para los cuidadores es aprender a establecer límites y comunicarlos.
A menudo, los cuidadores sienten que deben estar disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Esto no es sostenible. Es vital que el cuidador se sienta autorizado a decir "no" a peticiones que sobrepasen su capacidad o a establecer momentos específicos del día o de la semana en los que no estará disponible para el cuidado.
Por ejemplo, pueden comunicar a los demás familiares o amigos: "Necesito un par de horas el domingo por la tarde para mí. Durante ese tiempo, estaré fuera o descansando". Establecer estas expectativas de forma clara reduce la carga mental y el sentimiento de culpa, permitiendo que el descanso sea verdaderamente reparador.
Para que un cuidador familiar pueda descansar, la ayuda de la familia es indispensable. La clave está en la colaboración y la proactividad.
Aquí tienes algunas acciones concretas que la familia puede tomar para ayudar:
Preguntar y escuchar: En lugar de asumir lo que el cuidador necesita, la familia debe sentarse a hablar con él o ella y preguntar: "¿Qué te haría sentir más descansado/a? ¿Qué podemos hacer para que tengas un respiro?". La comunicación abierta es el primer paso.
Crear un calendario de apoyo: Organizar un plan de relevos es muy efectivo. La familia puede crear un calendario semanal o mensual donde cada miembro se compromete con tareas o turnos específicos. Por ejemplo: "Yo me encargo de estar con papá los miércoles de 4 a 6 p.m." o "Yo llevo a la abuela al médico la próxima semana".
Ofrecer ayuda específica: Eviten decir frases como "Avísame si necesitas algo". En su lugar, ofrezcan ayuda concreta: "Puedo traerte la comida hoy", "Me encargo de las compras del supermercado", o "Puedo hacerte compañía mientras te tomas una siesta". Esto quita la carga de tener que pedir ayuda.
Validar su esfuerzo: Es fundamental reconocer el trabajo del cuidador. Un simple "Gracias por todo lo que haces, sabemos lo difícil que es" puede significar mucho. El apoyo emocional y el reconocimiento son tan importantes como el apoyo práctico.
Respetar su tiempo de descanso: Cuando el cuidador esté en su descanso, la familia debe asegurarse de que no se le interrumpa, a menos que sea una verdadera emergencia. Esto le permite desconectarse por completo y recargar energías de forma efectiva.
Para que un cuidador familiar reciba el apoyo de la familia, su forma de actuar es clave. La proactividad y la comunicación son las herramientas más importantes.
Aquí te damos algunos consejos sobre cómo el cuidador debe actuar para conseguir el apoyo de su familia:
Sé honesto sobre tus necesidades: El primer paso es comunicar abiertamente que necesitas ayuda. Muchas veces, los familiares no se ofrecen porque asumen que el cuidador puede manejarlo todo. Es fundamental ser claro y directo: "Estoy agotado/a y necesito un descanso. ¿Podrían ayudarme con algunas tareas?".
Sé específico y concreto con lo que necesitas: En lugar de decir "Necesito ayuda", es mucho más efectivo pedir algo concreto. Por ejemplo:
"¿Podrías venir el sábado por la tarde para que yo pueda salir?"
"¿Alguien puede encargarse de la comida de mi familiar los martes y jueves?"
"¿Puedes acompañarme a la cita médica la próxima semana?" Las peticiones específicas son más fáciles de aceptar y de organizar.
Delega tareas, no solo pidas tiempo libre: Una forma de involucrar a la familia es delegar responsabilidades, no solo de cuidado, sino también de apoyo logístico. Por ejemplo, alguien puede encargarse de las finanzas, otro de las compras, y otro de las citas médicas. Esto aligera la carga total y hace que todos se sientan parte del equipo.
Establece un plan y respétalo: Si logran organizar un calendario de relevos, es importante que el cuidador respete los tiempos. Por ejemplo, si se acordó que un familiar vendrá los domingos, el cuidador debe aprovechar ese tiempo para descansar, no para hacer otras tareas del hogar. Esto demuestra que valoras el apoyo y anima a que continúe.
Expresa tu gratitud: Reconoce y agradece el esfuerzo de los familiares. Un simple "gracias" o "esto me ha ayudado mucho" valida su apoyo y refuerza su compromiso. La gratitud crea un ciclo positivo de ayuda.
No esperes la perfección: Habrá momentos en los que la ayuda no sea exactamente como la esperabas, o los planes se cancelen. Es importante ser flexible y comprensivo, sin dejar de comunicar tus necesidades.
Actuando de esta manera, el cuidador se posiciona como el líder del equipo de cuidado, facilitando que la familia se organice y ofrezca una ayuda real y efectiva.
Queremos que esta información te sirva de apoyo y consulta en tu camino como cuidador. ¡Es una herramienta más que la Red Latinoamericana de Cuidadores pone a tu disposición!
Un abrazo cuidador
Autor: MCs Juan Carlos Fernández Díaz: Presidente de la Comunidad Latinoamericana de Profesionales Sociosanitarios - CLAPS, Director General de la Red Latinoamericana de Cuidadores RLC.
El descanso de los cuidadores familiares no es un lujo, sino una necesidad fundamental. La razón principal es que el cuidado constante de un ser querido es una labor física y emocionalmente agotadora que, sin pausas, puede llevar al síndrome del cuidador quemado. Este agotamiento extremo afecta la salud del cuidador, provocando estrés, ansiedad y problemas de salud. Además, un cuidador fatigado puede ver comprometida la calidad de la atención que brinda, lo cual impacta directamente en el bienestar de la persona que recibe el cuidado. En esencia, para poder dar lo mejor de sí mismos, los cuidadores deben recargar sus propias energías, priorizando su salud para evitar el colapso y garantizar un cuidado sostenible y de calidad a largo plazo.
ResponderEliminarSegún la OMS (2015) el síndrome del cuidador es el desgaste físico y psicológico sentido por los cuidadores de personas mayores o dependientes. Repercutiendo en su salud física, mental y social. Agotamiento físico por la excesiva cantidad de tareas.
ResponderEliminarCuidarse a sí mismo es el primer paso para las personas que son cuidadoras ya que hay un alto riesgo de presentar alguna enfermedad durante y en el transcurso por el que se brinda el cuidado de manera constante, por lo que se deben realizar actividades personales que beneficien la salud física y emocional.
ResponderEliminar